Ahora que la mayor parte del país está confinado y en breve lo estará el resto del mundo hemos decidido traer al blog la historia de una persona que se aficionó a correr estando encerrado. Esta historia está narrada en un documental de producción propia de Movistar titulado “En línea recta”, que forma parte de los informes Robinson. En concreto se trata del capítulo noveno de la temporada 2018-2019.

En él se cuenta la historia de Juan Miguel Esteban Aceituno, un hombre que debido a un delito laboral fue condenado a 14 años de cárcel. Para cumplirlos ingresó en prisión en enero de 2009 cuando tenía 32 años. Antes de entrar en prisión había sido subcampeón de España de culturismo, con lo que la disciplina y capacidad de sacrificio había demostrado que los tenía.
En los primeros momentos de angustiosa lucha para adaptarse a su nueva vida, un familiar suyo le animó a practicar la carrera de fondo para aliviar su situación y como medio de evadirse sino de su encierro, al menos de las consecuencias mentales del mismo. De forma que el protagonista de esta historia comenzó a practicar el running por razones prácticas y utilitarias y lo hizo de la única manera posible en su situación: dando vueltas una y otra vez a un pequeño campo de fútbol sala de cemento. Su equipación deportiva era mínima y él mismo tenía que hacerse de fisioterapeuta cuando tenían alguna molestia o lesión. Pero, a pesar de ello, Juan Miguel fue aficionándose a la practica de este noble deporte que practicaba en todas las ocasiones: con lluvia, viento, granizo o nieve.
Tal fue su afición que, en uno de sus primeros permisos para salir, decidió hacer uno de los circuitos clásicos de entrenamiento para corredores de Madrid: la tapia de la Casa de Campo, en el que pudo cumplir su sueño de correr libre y en línea recta. También logró ganar una carrera nocturna que se celebraba en Aranjuez.
El siguiente hito de este relato ocurrió cuando este corredor amateur conoció al enorme atleta vitoriano Martin Fizz que se interesó por su caso, le apoyó e incluso consiguió que una conocida revista del mundo de las carreras le dedicara un artículo. Este reportaje influyó favorablemente para que se le concediera el tercer grado y pudiera empezar a hacer vida fuera de la cárcel a los 39 años.
A partir de ese momento siguió practicando deporte a un alto nivel que le llevó a lograr, entre otros muchos retos, participar en un Ironman en Lanzarote o terminar la maratón de París a pesar de sufrir una rotura en el abductor. Al mismo tiempo
Todo lo explicado hasta ahora nos demuestra que estamos ante una historia de liberación y de superación a través del deporte pues, como dice uno de los participantes en el documental, Juan Miguel Esteban “corriendo se liberó mentalmente. Corriendo ha hecho sus mejores amigos y corriendo le espera un futuro fantástico”.
En ese sentido este documento televisivo trata sobre la promesa que incluye el deporte de reinventarse no sólo físicamente, sino a todos los niveles y de la importancia de la actitud y la fuerza de voluntad en la vida.
También ayudar a liberarse de prejuicios pues enseña que las condiciones materiales son secundarias para la práctica del deporte (al menos para correr) pues el protagonista carecía de buenas instalaciones, de entrenadores y de equipamiento caro y sofisticado, pero con su capacidad de superación y su férrea determinación fue capaz de que correr le impulsara al éxito personal, laboral y deportivo.

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